En la llanura extensa, el escarabajo siente caminar sin rumbo alguno, con su visión baja y sus patas que mueven el tanque de su cuerpo. La pinza del campeón cuelga de su boca. Evoca un lenguaje precario y casi invisible al mundo subterráneo, donde se mezcla con la arena y es palacio fortuito a quien lo habita.
De su armadura libera las alas que cortan un fatídico encuentro. Huyen del miedo indigente ante la mano del hombre…
martes, 24 de agosto de 2010
miércoles, 12 de mayo de 2010
( el amor de Griselda) Fragmento
En la escuela de monstruos, la campana no sonaba para indicar la hora de la salida.
Era un gato pardo a quien le jalaban la cola mientras dormía.
En la escuela de monstruos no existen las matemáticas elementales ni las ciencias naturales. Existen “gritos” y “psicología del terror” entre otras adicionales.
En la escuela de monstruos, Griselda se enamoró de un chico fantasma. Escuálido, paliducho que tenía asma. Lambert se llamaba.
Por la tardes, Griselda se arreglaba las orejas y se peinaba con cola. No sabía que los ojos le Lambert solo miraban a Carola, la vampira número uno de la clase, con su inagotable sed que en ocasiones no podía controlarse.
Ella se preguntaba:
-¿Por qué no se fija en el color de mi cabello? ¿O en mis garras largas y afiladas?- Decía con nostalgia
Y Sheldon el zombie contestaba:
-Quizás es porque él mira a otras féminas estilizadas. O no le gustan las chicas con garras.
Era un gato pardo a quien le jalaban la cola mientras dormía.
En la escuela de monstruos no existen las matemáticas elementales ni las ciencias naturales. Existen “gritos” y “psicología del terror” entre otras adicionales.
En la escuela de monstruos, Griselda se enamoró de un chico fantasma. Escuálido, paliducho que tenía asma. Lambert se llamaba.
Por la tardes, Griselda se arreglaba las orejas y se peinaba con cola. No sabía que los ojos le Lambert solo miraban a Carola, la vampira número uno de la clase, con su inagotable sed que en ocasiones no podía controlarse.
Ella se preguntaba:
-¿Por qué no se fija en el color de mi cabello? ¿O en mis garras largas y afiladas?- Decía con nostalgia
Y Sheldon el zombie contestaba:
-Quizás es porque él mira a otras féminas estilizadas. O no le gustan las chicas con garras.
martes, 30 de marzo de 2010
Ave de noche
Me dio por mirar a la ventana desde que te fuiste, Ave de noche; tu jaula está intacta y tus plumas vuelan cuando está triste el viento. Dejo una irse de esta habitación para que te haga regresar; Fugaz y efímero satélite que sin rumbo busca la ruta de tu vuelo sin retorno.
¿A dónde has ido Ave de noche? Tú que eras solitaria y sencilla; astro escarlata que recorre el pensamiento tuyo. Y el mío en ocasiones. Eres limpia y elegante, le llorabas al pasado. Enclenque y friolento invierno aquel en donde te acercaste a mis ojos. Yo sé que querías arrancármelos, devorar esa visión tuya tan natural y salvaje.
Ahora paso frío, inquieto de aquella ventana que se queda entreabierta. Añorando el ver pasar al espectro blanco, de ojos amarillos y garras mortales. Tu presencia que transforma la noche en suspiros largos y silenciosos. La impaciencia en premio, y el beso en sexo.
Ave de noche, da igual si no regresas, porque sé que nunca fuiste mía.
¿A dónde has ido Ave de noche? Tú que eras solitaria y sencilla; astro escarlata que recorre el pensamiento tuyo. Y el mío en ocasiones. Eres limpia y elegante, le llorabas al pasado. Enclenque y friolento invierno aquel en donde te acercaste a mis ojos. Yo sé que querías arrancármelos, devorar esa visión tuya tan natural y salvaje.
Ahora paso frío, inquieto de aquella ventana que se queda entreabierta. Añorando el ver pasar al espectro blanco, de ojos amarillos y garras mortales. Tu presencia que transforma la noche en suspiros largos y silenciosos. La impaciencia en premio, y el beso en sexo.
Ave de noche, da igual si no regresas, porque sé que nunca fuiste mía.
martes, 9 de marzo de 2010
El pez
Como idea que no se plasma del todo bien, fugaz y atrapado, el pez da vueltas en su pecera de vidrio acuático e inestable. Parece asustado, simplemente refugiado en un mundo de espejos y visiones deformes a través del cristal.
Con su mirada confusa y fría, el pez absorbe el pensamiento turbio del agua, sus escamas escarlata figuran a una ligera armadura medieval.
Con su mirada confusa y fría, el pez absorbe el pensamiento turbio del agua, sus escamas escarlata figuran a una ligera armadura medieval.
viernes, 5 de marzo de 2010
Leche de Chocolate *3*
Y es que es mas fácil soltarse cuando estas mirando al cuaderno, viejo y arrugado, con marcas de tu historia. Pedacitos del tiempo que dejas pasar en la música que escuchas y el ocio que consume la existencia adolescente. Fragmentos de la vida que no se pueden volver a unir.
Y es que comes poco, y te pesa preparar el alimento: leche con chocolate y un sentimiento de soledad. Con los pies fríos y sudando por la espalda, cuando te sientas sola en la mesa, sin nada más que mirar hacia la ventana o hacia la televisión que te aletarga y anestesia. Momentos que uno no cuenta por temor a equivocarse en la conversación.
Y es que sientes que te quemas y arde en tu pecho la inconstancia del amante que se libera en tu vientre. Un murmullo que se impregna en papel y en piel, delirio acuático y espeso. El arrullo atronador y mortal que escuchas al ejecutar el orgasmo inconveniente. Partes de la vida que no se unen, dado a que son cosas que no se quieren recordar de nuevo.
Y es que escuchas distraída los labios que te escupen las palabras vacías. Mientes al sonreír y al decir buenos deseos y felicitaciones; arpía que se arranca las uñas con los dientes, y hace sudar sus manos cuando está nerviosa. Chupas tus mangas y te lastima la luz del sol. Fantasma escurridizo que interfiere en mis omentos de otredad y sentimientos perdidos.
Un segundo congelado en mi memoria, que pienso contar en cualquier tema de conversación…
Por eso nunca te me olvidas ni te pierdes.
Y es que comes poco, y te pesa preparar el alimento: leche con chocolate y un sentimiento de soledad. Con los pies fríos y sudando por la espalda, cuando te sientas sola en la mesa, sin nada más que mirar hacia la ventana o hacia la televisión que te aletarga y anestesia. Momentos que uno no cuenta por temor a equivocarse en la conversación.
Y es que sientes que te quemas y arde en tu pecho la inconstancia del amante que se libera en tu vientre. Un murmullo que se impregna en papel y en piel, delirio acuático y espeso. El arrullo atronador y mortal que escuchas al ejecutar el orgasmo inconveniente. Partes de la vida que no se unen, dado a que son cosas que no se quieren recordar de nuevo.
Y es que escuchas distraída los labios que te escupen las palabras vacías. Mientes al sonreír y al decir buenos deseos y felicitaciones; arpía que se arranca las uñas con los dientes, y hace sudar sus manos cuando está nerviosa. Chupas tus mangas y te lastima la luz del sol. Fantasma escurridizo que interfiere en mis omentos de otredad y sentimientos perdidos.
Un segundo congelado en mi memoria, que pienso contar en cualquier tema de conversación…
Por eso nunca te me olvidas ni te pierdes.
martes, 16 de febrero de 2010
ayer, será tal vez...
Ayer la arena se movía como el agua, la tierra se comía a los insectos y tus pasos no podía rastrearlos. Será que el aliento de mi boca desaparecía, y mis ojeras se volvían verdes olivo. O tal vez es porque el efecto secundario empieza a surgir.
Ayer el cielo se hizo naranja, los patitos empezaron a ladrar y un limón saltarín corrió de la alacena. Será que mi piel se cae a pedazos y mis manos se vuelven de cal frágil. O tal vez es porque corte aquel lazo de que amarraba a tu presencia.
Ayer las paredes se hicieron de papel, un pececito me dio un beso, y el viento levantaba mis cabellos. Será que estoy hecho de cenizas y me estoy borrando, y mis ojos ya no ven más allá.
O tal vez es que tu ausencia realmente se ha convertido en una enfermedad incurable.
Ayer el cielo se hizo naranja, los patitos empezaron a ladrar y un limón saltarín corrió de la alacena. Será que mi piel se cae a pedazos y mis manos se vuelven de cal frágil. O tal vez es porque corte aquel lazo de que amarraba a tu presencia.
Ayer las paredes se hicieron de papel, un pececito me dio un beso, y el viento levantaba mis cabellos. Será que estoy hecho de cenizas y me estoy borrando, y mis ojos ya no ven más allá.
O tal vez es que tu ausencia realmente se ha convertido en una enfermedad incurable.
viernes, 22 de enero de 2010
Lucia...
Lucía tiene miedo; todo lo posible le parece “impasible”, en su cabeza se escucha lluvia, y el trueno que choca con el acero. ¿Qué tienes niño oculto, eterno suspiro de un sueño incorruptible?
-Tengo miedo de ti- Ella me contestó.
-Pero si yo no existo. Lo siento, pero tú me confundes con alguien más.
Su cuerpo ahora se enfría, sus ojos se vuelven vulnerables, su cabello se convierte en plata, su sangre en mercurio y los labios se quiebran, simulando al hielo sobre el té caliente.
Lucía se está muriendo. Aún no sabe que sigue dormida en un lecho de tierra y césped. No quisiera despertarla, su rostro aún no lo carcomen los insectos, ni aparese ese trío de guitarras chillonas. ¿Qué quieres para despertar, profundo hibrido, lleno de ansiedad y alteraciones?
Lucía recuerda el pasado de su obscura y ambigua historia. (Su historia me recuerda a una canción del columpio asesino) *w* ¿que buscas ahora? ¿Podré saber el porque miras con extrañeza a la lente, o porqué tiñes tu cabeza de colores?
O será como aquel poema sonoro que dice: Quiero un marcador que te resalte, y destacar tu parte más radiante. (Amo esa canción)
Antigua carne, eres más interesante que aquellos exploradores en sus mundos perdidos. Soida Lucía (despierta ahora que ya es lunes y te perderás la vida de afuera)
( y porque a vos quiero verle en la vida de afuera te despertare ahora)
DESPIERTA *w*
-Tengo miedo de ti- Ella me contestó.
-Pero si yo no existo. Lo siento, pero tú me confundes con alguien más.
Su cuerpo ahora se enfría, sus ojos se vuelven vulnerables, su cabello se convierte en plata, su sangre en mercurio y los labios se quiebran, simulando al hielo sobre el té caliente.
Lucía se está muriendo. Aún no sabe que sigue dormida en un lecho de tierra y césped. No quisiera despertarla, su rostro aún no lo carcomen los insectos, ni aparese ese trío de guitarras chillonas. ¿Qué quieres para despertar, profundo hibrido, lleno de ansiedad y alteraciones?
Lucía recuerda el pasado de su obscura y ambigua historia. (Su historia me recuerda a una canción del columpio asesino) *w* ¿que buscas ahora? ¿Podré saber el porque miras con extrañeza a la lente, o porqué tiñes tu cabeza de colores?
O será como aquel poema sonoro que dice: Quiero un marcador que te resalte, y destacar tu parte más radiante. (Amo esa canción)
Antigua carne, eres más interesante que aquellos exploradores en sus mundos perdidos. Soida Lucía (despierta ahora que ya es lunes y te perderás la vida de afuera)
( y porque a vos quiero verle en la vida de afuera te despertare ahora)
DESPIERTA *w*
jueves, 21 de enero de 2010
vaso de agua. ( acuarela)
Miro dentro del espejo, de ese fondo de transparente, me tiemblan las manos y la boca bosteza con lentitud. Ya no sé si sean escalofríos o algún nervio escondido que nunca había descubierto. Tiemblo todo, finalmente.
Ella recuerda el vaso de agua como algo prohibido, como el aliento que ansía robar de los niños pequeños. O el beso de lengua que no le puede dar a aquella mujer.
Ella mira cansada su pasado. Y una vez más derrama el vaso. (Todo deseo, sexo y perdiciones)
Quise entrar dentro del espejo, como agua debajo de una puerta. Quise ser espuma en lavadora, humo que sale de la nariz, respiro de un orgasmo inconveniente. Pero no pude. Fracaso, finalmente.
Ella disfruta la gota de agua, cada instante líquido que se transforma en placer, en una fotografía que anuncia que el tiempo y el espacio se congelan. Y ella divide su vida en tantas cosas: en colibrí y en cucaracha, en polvo de ventanas viejas y viento invernal. Se divide en vaso de agua.
El espejo está roto, ese espectro de mil formas que ahora me ve con sus ojos. Se siente como el disco rayado, el hielo en el pecho, la vela que se apaga, el beso que sabe mal. Y se moja el momento, con saliva, sangre y sudor. La mano sangra, toda, finalmente.
Ella desaparece, se disfraza de acordeón ranchero, de una puta de avenida, de un perro con sarna. Se envuelve con el olor de la calle y la suciedad; miro sus ojos y encuentro libertad en el mundo perdido. Como el vaso de agua que tomo y escupo en el retrete. Ella es todo, mugre, alcohol, tierra, pelos, mierda, polvo, azúcar, una fritura podrida, un insecto rastrero, un hongo en el azulejo, una mosca solitaria…
Ella es todo, y yo soy parte de ella.
Y así la amo, finalmente.
Ella recuerda el vaso de agua como algo prohibido, como el aliento que ansía robar de los niños pequeños. O el beso de lengua que no le puede dar a aquella mujer.
Ella mira cansada su pasado. Y una vez más derrama el vaso. (Todo deseo, sexo y perdiciones)
Quise entrar dentro del espejo, como agua debajo de una puerta. Quise ser espuma en lavadora, humo que sale de la nariz, respiro de un orgasmo inconveniente. Pero no pude. Fracaso, finalmente.
Ella disfruta la gota de agua, cada instante líquido que se transforma en placer, en una fotografía que anuncia que el tiempo y el espacio se congelan. Y ella divide su vida en tantas cosas: en colibrí y en cucaracha, en polvo de ventanas viejas y viento invernal. Se divide en vaso de agua.
El espejo está roto, ese espectro de mil formas que ahora me ve con sus ojos. Se siente como el disco rayado, el hielo en el pecho, la vela que se apaga, el beso que sabe mal. Y se moja el momento, con saliva, sangre y sudor. La mano sangra, toda, finalmente.
Ella desaparece, se disfraza de acordeón ranchero, de una puta de avenida, de un perro con sarna. Se envuelve con el olor de la calle y la suciedad; miro sus ojos y encuentro libertad en el mundo perdido. Como el vaso de agua que tomo y escupo en el retrete. Ella es todo, mugre, alcohol, tierra, pelos, mierda, polvo, azúcar, una fritura podrida, un insecto rastrero, un hongo en el azulejo, una mosca solitaria…
Ella es todo, y yo soy parte de ella.
Y así la amo, finalmente.
martes, 5 de enero de 2010
Virgilio el limón y Pamela el pez.
Virgilio el limón paseaba por el refrigerador, decía que había un mundo allá afuera, y que el mar es el destino más maravilloso. Pero como era obvio, ningún alimento vegetal comestible creía sus palabras.
-Y es que nadie cree en mi idea del mar y el mundo de afuera. Detrás de estas puertas blancas y frías esta una dimensión enorme y sin fronteras -Exclamaba Virgilio el limón mientras los vegetales comestibles negaban con la cabeza.
Un día la puerta se abre; como un misil costoso y sin dirección Virgilio rueda afuera del refrigerador. Queda en una pata de la mesa del comedor, y temeroso se esconde para no ser visto y poder escapar al mar.
La niña Lucía, quien abrió la puerta del refrigerador se había dado cuenta de que faltaba aquel limón revolucionario, y miró hacia el suelo del comedor vagamente.
-En fin, no creo que valla muy lejos- Dijo Lucía al no encontrar a Virgilio.
-uff. Eso estuvo muy cerca- Dijo Virgilio al ver a Lucía irse a su habitación a leer manga.
Virgilio subió a lo alto de un librero y miró hacia su alrededor.
-¿con que esto es el mundo de afuera?- Decía Virgilio mientras divisaba una pequeña pecera.
Aquella pecera, era redonda, con un pequeño pez japonés nadando con lentitud. El pez era naranja y con ojos muy grandes, y se comía los últimos trocitos de comida para peces (que honestamente el pequeño pececito japonés detestaba, pero no le quedaba de otra)
-Ahí, ese debe de ser el mar- Dijo Virgilio mientras corría hacia la pequeña pecera.
Al llegar Virgilio a la pecera, miró el fondo y miró la figura del pececito japonés. El pez sacó su cabeza del agua y dijo:
-Bien, ¿qué quieres?
-Quiero vivir contigo en el mar.
-pero ¿qué dices?, si esto no se parece al mar en lo más mínimo.
-Yo pensaba…
-Pues te equivocas amigo. Esto es solamente una burbuja de vida para mí.
-¿Cuál es tu nombre?
-Pamela.
-¿y eres feliz Pamela?
-Trato de aparentarlo. Pero bueno… ahora sabes que esto no es el mar, pequeño limón.
Y con un valor desconocido Virgilio dijo temeroso.
-¿Puedo vivir contigo?
-¿Por qué quieres vivir conmigo?
-porque creo que tu burbuja es lo más cercano que tengo al mar.
-adelante, salta y disfruta.
Y cuando Virgilio saltó unas aletas pequeñas y unos ojitos grandes le surgieron de la nada. Nació el primer pez limón. Y Pamela el pez se enamoró profundamente de él.
De su color verde esmeralda y sus ojos saltones.
Y su 5to hijo, un pececito limonesco japonés escribió este cuento en un día de frío en un mes de enero.
fine...
-Y es que nadie cree en mi idea del mar y el mundo de afuera. Detrás de estas puertas blancas y frías esta una dimensión enorme y sin fronteras -Exclamaba Virgilio el limón mientras los vegetales comestibles negaban con la cabeza.
Un día la puerta se abre; como un misil costoso y sin dirección Virgilio rueda afuera del refrigerador. Queda en una pata de la mesa del comedor, y temeroso se esconde para no ser visto y poder escapar al mar.
La niña Lucía, quien abrió la puerta del refrigerador se había dado cuenta de que faltaba aquel limón revolucionario, y miró hacia el suelo del comedor vagamente.
-En fin, no creo que valla muy lejos- Dijo Lucía al no encontrar a Virgilio.
-uff. Eso estuvo muy cerca- Dijo Virgilio al ver a Lucía irse a su habitación a leer manga.
Virgilio subió a lo alto de un librero y miró hacia su alrededor.
-¿con que esto es el mundo de afuera?- Decía Virgilio mientras divisaba una pequeña pecera.
Aquella pecera, era redonda, con un pequeño pez japonés nadando con lentitud. El pez era naranja y con ojos muy grandes, y se comía los últimos trocitos de comida para peces (que honestamente el pequeño pececito japonés detestaba, pero no le quedaba de otra)
-Ahí, ese debe de ser el mar- Dijo Virgilio mientras corría hacia la pequeña pecera.
Al llegar Virgilio a la pecera, miró el fondo y miró la figura del pececito japonés. El pez sacó su cabeza del agua y dijo:
-Bien, ¿qué quieres?
-Quiero vivir contigo en el mar.
-pero ¿qué dices?, si esto no se parece al mar en lo más mínimo.
-Yo pensaba…
-Pues te equivocas amigo. Esto es solamente una burbuja de vida para mí.
-¿Cuál es tu nombre?
-Pamela.
-¿y eres feliz Pamela?
-Trato de aparentarlo. Pero bueno… ahora sabes que esto no es el mar, pequeño limón.
Y con un valor desconocido Virgilio dijo temeroso.
-¿Puedo vivir contigo?
-¿Por qué quieres vivir conmigo?
-porque creo que tu burbuja es lo más cercano que tengo al mar.
-adelante, salta y disfruta.
Y cuando Virgilio saltó unas aletas pequeñas y unos ojitos grandes le surgieron de la nada. Nació el primer pez limón. Y Pamela el pez se enamoró profundamente de él.
De su color verde esmeralda y sus ojos saltones.
Y su 5to hijo, un pececito limonesco japonés escribió este cuento en un día de frío en un mes de enero.
fine...
domingo, 3 de enero de 2010
Escape...
Hoy Ale ha venido a buscarme. Quiere sentirse exploradora de su mundo perdido, siente descubrir restos que he dejado. Busca mis pisadas y las confunde. Y es que yo no quiero que me encuentre
Hoy Ale ha divisado mi figura, encendió su lívido y sus ganas de atraparme. A pesar de que me muevo con el aire subterráneo y vivo en un mundo de luces nocturnas, persiste sin descanso. Y es que yo no quiero que me encuentre.
Ale siente mi respiración cerca, la siente detrás de su cuello, caminando por su espalda. Busca en los destellos matutino, y en las tardes de flojera (cuando es más vulnerable9, siento su nostalgia como una alergia. Y es que yo no quiero que me encuentre.
Ale ha tocado el murmullo de los mudos, soñado como un ciego, y caminado los kilómetros que abarcan mi vida. Besa la frente, y su boca tibia se vuelve una hechizo difícil de romper. Y es que finalmente me ha capturado, descubrí que es inevitable. ¿ de qué sirve escapar?
No hay esperanza…
Hoy Ale ha divisado mi figura, encendió su lívido y sus ganas de atraparme. A pesar de que me muevo con el aire subterráneo y vivo en un mundo de luces nocturnas, persiste sin descanso. Y es que yo no quiero que me encuentre.
Ale siente mi respiración cerca, la siente detrás de su cuello, caminando por su espalda. Busca en los destellos matutino, y en las tardes de flojera (cuando es más vulnerable9, siento su nostalgia como una alergia. Y es que yo no quiero que me encuentre.
Ale ha tocado el murmullo de los mudos, soñado como un ciego, y caminado los kilómetros que abarcan mi vida. Besa la frente, y su boca tibia se vuelve una hechizo difícil de romper. Y es que finalmente me ha capturado, descubrí que es inevitable. ¿ de qué sirve escapar?
No hay esperanza…
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