martes, 30 de marzo de 2010

Ave de noche

Me dio por mirar a la ventana desde que te fuiste, Ave de noche; tu jaula está intacta y tus plumas vuelan cuando está triste el viento. Dejo una irse de esta habitación para que te haga regresar; Fugaz y efímero satélite que sin rumbo busca la ruta de tu vuelo sin retorno.

¿A dónde has ido Ave de noche? Tú que eras solitaria y sencilla; astro escarlata que recorre el pensamiento tuyo. Y el mío en ocasiones. Eres limpia y elegante, le llorabas al pasado. Enclenque y friolento invierno aquel en donde te acercaste a mis ojos. Yo sé que querías arrancármelos, devorar esa visión tuya tan natural y salvaje.

Ahora paso frío, inquieto de aquella ventana que se queda entreabierta. Añorando el ver pasar al espectro blanco, de ojos amarillos y garras mortales. Tu presencia que transforma la noche en suspiros largos y silenciosos. La impaciencia en premio, y el beso en sexo.

Ave de noche, da igual si no regresas, porque sé que nunca fuiste mía.

martes, 9 de marzo de 2010

El pez

Como idea que no se plasma del todo bien, fugaz y atrapado, el pez da vueltas en su pecera de vidrio acuático e inestable. Parece asustado, simplemente refugiado en un mundo de espejos y visiones deformes a través del cristal.

Con su mirada confusa y fría, el pez absorbe el pensamiento turbio del agua, sus escamas escarlata figuran a una ligera armadura medieval.

viernes, 5 de marzo de 2010

Leche de Chocolate *3*

Y es que es mas fácil soltarse cuando estas mirando al cuaderno, viejo y arrugado, con marcas de tu historia. Pedacitos del tiempo que dejas pasar en la música que escuchas y el ocio que consume la existencia adolescente. Fragmentos de la vida que no se pueden volver a unir.

Y es que comes poco, y te pesa preparar el alimento: leche con chocolate y un sentimiento de soledad. Con los pies fríos y sudando por la espalda, cuando te sientas sola en la mesa, sin nada más que mirar hacia la ventana o hacia la televisión que te aletarga y anestesia. Momentos que uno no cuenta por temor a equivocarse en la conversación.

Y es que sientes que te quemas y arde en tu pecho la inconstancia del amante que se libera en tu vientre. Un murmullo que se impregna en papel y en piel, delirio acuático y espeso. El arrullo atronador y mortal que escuchas al ejecutar el orgasmo inconveniente. Partes de la vida que no se unen, dado a que son cosas que no se quieren recordar de nuevo.
Y es que escuchas distraída los labios que te escupen las palabras vacías. Mientes al sonreír y al decir buenos deseos y felicitaciones; arpía que se arranca las uñas con los dientes, y hace sudar sus manos cuando está nerviosa. Chupas tus mangas y te lastima la luz del sol. Fantasma escurridizo que interfiere en mis omentos de otredad y sentimientos perdidos.
Un segundo congelado en mi memoria, que pienso contar en cualquier tema de conversación…

Por eso nunca te me olvidas ni te pierdes.