Me dio por mirar a la ventana desde que te fuiste, Ave de noche; tu jaula está intacta y tus plumas vuelan cuando está triste el viento. Dejo una irse de esta habitación para que te haga regresar; Fugaz y efímero satélite que sin rumbo busca la ruta de tu vuelo sin retorno.
¿A dónde has ido Ave de noche? Tú que eras solitaria y sencilla; astro escarlata que recorre el pensamiento tuyo. Y el mío en ocasiones. Eres limpia y elegante, le llorabas al pasado. Enclenque y friolento invierno aquel en donde te acercaste a mis ojos. Yo sé que querías arrancármelos, devorar esa visión tuya tan natural y salvaje.
Ahora paso frío, inquieto de aquella ventana que se queda entreabierta. Añorando el ver pasar al espectro blanco, de ojos amarillos y garras mortales. Tu presencia que transforma la noche en suspiros largos y silenciosos. La impaciencia en premio, y el beso en sexo.
Ave de noche, da igual si no regresas, porque sé que nunca fuiste mía.
martes, 30 de marzo de 2010
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