Como idea que no se plasma del todo bien, fugaz y atrapado, el pez da vueltas en su pecera de vidrio acuático e inestable. Parece asustado, simplemente refugiado en un mundo de espejos y visiones deformes a través del cristal.
Con su mirada confusa y fría, el pez absorbe el pensamiento turbio del agua, sus escamas escarlata figuran a una ligera armadura medieval.
martes, 9 de marzo de 2010
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