Y es que es mas fácil soltarse cuando estas mirando al cuaderno, viejo y arrugado, con marcas de tu historia. Pedacitos del tiempo que dejas pasar en la música que escuchas y el ocio que consume la existencia adolescente. Fragmentos de la vida que no se pueden volver a unir.
Y es que comes poco, y te pesa preparar el alimento: leche con chocolate y un sentimiento de soledad. Con los pies fríos y sudando por la espalda, cuando te sientas sola en la mesa, sin nada más que mirar hacia la ventana o hacia la televisión que te aletarga y anestesia. Momentos que uno no cuenta por temor a equivocarse en la conversación.
Y es que sientes que te quemas y arde en tu pecho la inconstancia del amante que se libera en tu vientre. Un murmullo que se impregna en papel y en piel, delirio acuático y espeso. El arrullo atronador y mortal que escuchas al ejecutar el orgasmo inconveniente. Partes de la vida que no se unen, dado a que son cosas que no se quieren recordar de nuevo.
Y es que escuchas distraída los labios que te escupen las palabras vacías. Mientes al sonreír y al decir buenos deseos y felicitaciones; arpía que se arranca las uñas con los dientes, y hace sudar sus manos cuando está nerviosa. Chupas tus mangas y te lastima la luz del sol. Fantasma escurridizo que interfiere en mis omentos de otredad y sentimientos perdidos.
Un segundo congelado en mi memoria, que pienso contar en cualquier tema de conversación…
Por eso nunca te me olvidas ni te pierdes.
viernes, 5 de marzo de 2010
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