martes, 5 de enero de 2010

Virgilio el limón y Pamela el pez.

Virgilio el limón paseaba por el refrigerador, decía que había un mundo allá afuera, y que el mar es el destino más maravilloso. Pero como era obvio, ningún alimento vegetal comestible creía sus palabras.

-Y es que nadie cree en mi idea del mar y el mundo de afuera. Detrás de estas puertas blancas y frías esta una dimensión enorme y sin fronteras -Exclamaba Virgilio el limón mientras los vegetales comestibles negaban con la cabeza.

Un día la puerta se abre; como un misil costoso y sin dirección Virgilio rueda afuera del refrigerador. Queda en una pata de la mesa del comedor, y temeroso se esconde para no ser visto y poder escapar al mar.
La niña Lucía, quien abrió la puerta del refrigerador se había dado cuenta de que faltaba aquel limón revolucionario, y miró hacia el suelo del comedor vagamente.

-En fin, no creo que valla muy lejos- Dijo Lucía al no encontrar a Virgilio.
-uff. Eso estuvo muy cerca- Dijo Virgilio al ver a Lucía irse a su habitación a leer manga.

Virgilio subió a lo alto de un librero y miró hacia su alrededor.

-¿con que esto es el mundo de afuera?- Decía Virgilio mientras divisaba una pequeña pecera.

Aquella pecera, era redonda, con un pequeño pez japonés nadando con lentitud. El pez era naranja y con ojos muy grandes, y se comía los últimos trocitos de comida para peces (que honestamente el pequeño pececito japonés detestaba, pero no le quedaba de otra)

-Ahí, ese debe de ser el mar- Dijo Virgilio mientras corría hacia la pequeña pecera.

Al llegar Virgilio a la pecera, miró el fondo y miró la figura del pececito japonés. El pez sacó su cabeza del agua y dijo:

-Bien, ¿qué quieres?
-Quiero vivir contigo en el mar.
-pero ¿qué dices?, si esto no se parece al mar en lo más mínimo.
-Yo pensaba…
-Pues te equivocas amigo. Esto es solamente una burbuja de vida para mí.
-¿Cuál es tu nombre?
-Pamela.
-¿y eres feliz Pamela?
-Trato de aparentarlo. Pero bueno… ahora sabes que esto no es el mar, pequeño limón.

Y con un valor desconocido Virgilio dijo temeroso.

-¿Puedo vivir contigo?
-¿Por qué quieres vivir conmigo?
-porque creo que tu burbuja es lo más cercano que tengo al mar.
-adelante, salta y disfruta.

Y cuando Virgilio saltó unas aletas pequeñas y unos ojitos grandes le surgieron de la nada. Nació el primer pez limón. Y Pamela el pez se enamoró profundamente de él.
De su color verde esmeralda y sus ojos saltones.

Y su 5to hijo, un pececito limonesco japonés escribió este cuento en un día de frío en un mes de enero.


fine...

4 comentarios:

Kyüketsuki-chan dijo...

hahahaha esta como para libro de cuentos infantiles! tu lado tierno sale al aire

Anónimo dijo...

No me late mucho que este muy ficticio, pero esta lindo, usaste palabras bien delicadas (:

Anónimo dijo...

Este es el que más me gustó, es una historia muy bella

Anónimo dijo...

lindo sin mas palabras...