domingo, 26 de junio de 2011

No 1.

Espuma; del verde olivo y de las cosas que no se recuerdan. Te escribo desde el eco de mis esperanzas.
Vengo de la tierra del hongo y el frio; del silencio y el acantilado, y traspaso ante el caos matutino para encontrarte unos minutos: caminar y reflexionar contigo.
Através deltunelsin luces y las constantes respiraciones, del murmullo detrás mio misojos se entrecierran haciendo larga y descanzada la espera.
Muerdo mi labio inferior constante un poquito triste, el fragmento hilarante de un ritual que me he inventado.

martes, 29 de marzo de 2011

Libélula ( a Aura Diaz Caballero)




Del espacio nocturno, la libélula recorre el tiempo fabricando una sombra de línea recta. Retoca el espacio con su invisible vuelo, hace presente el remolino del agua y la obscuridad.
Por momentos suele detenerse a mirarse en el reflejo, de un relieve acuático que ya no existe.
La libélula marca con toques delgados, las ondas de los lagos por las noches.  

lunes, 28 de marzo de 2011

Eunice




Entró con un cansancio blanco. Enorme como un elefante.  Arrastró sus manos al suelo mojado y recargó su espalda en el piso. Saboreó sus labios y miró al techo; comprendió que allá afuera, le esperaba el tormento de vivir de nuevo.

En cada azulejo, un reflejo con mugre; en cada letrina, una demencia. El goteo constante de la llave oxidada simulando al reloj palpitante, una vista precaria ante la gota de agua que se escurre sobre los cuadrados. Las orillas del mundo.

Eunice no duerme frente recargada en una esquina, se fragmenta en pedacitos de existencia.  Acude su piel a un exilio de enfermedad y descaro, la vida no parece importarle, aunque en sus oídos transiten las notas de Bach y un insecto negro en su antebrazo. Eunice despide de la boca una seda que transporta a un lugar donde nada se toca. Donde todo se transgrede.

martes, 22 de febrero de 2011

Del mierolces

De una espera breve, el contacto de pronto se me hace helado y repentino. La piel en guardia; el contraste que se dibuja en la superficie. ( el suspiro de tu oribita)


De una vista precaria, el mundo pronto se me hace borroso; nunca invisible. La pupila en guía; cabizbaja es la vergüenza hacia el extraño ( la telaraña de tus manos ancianas)



De un espacio cerrado, el contacto se ha vuelto en único medio. Segundos cerrados; un pasador valiente colgado en la pared. ( el beso que no contestas)

martes, 24 de agosto de 2010

El escarabajo ( a Zyler Vitriol)

En la llanura extensa, el escarabajo siente caminar sin rumbo alguno, con su visión baja y sus patas que mueven el tanque de su cuerpo. La pinza del campeón cuelga de su boca. Evoca un lenguaje precario y casi invisible al mundo subterráneo, donde se mezcla con la arena y es palacio fortuito a quien lo habita.

De su armadura libera las alas que cortan un fatídico encuentro. Huyen del miedo indigente ante la mano del hombre…

miércoles, 12 de mayo de 2010

( el amor de Griselda) Fragmento

En la escuela de monstruos, la campana no sonaba para indicar la hora de la salida.

Era un gato pardo a quien le jalaban la cola mientras dormía.
En la escuela de monstruos no existen las matemáticas elementales ni las ciencias naturales. Existen “gritos” y “psicología del terror” entre otras adicionales.

En la escuela de monstruos, Griselda se enamoró de un chico fantasma. Escuálido, paliducho que tenía asma. Lambert se llamaba.

Por la tardes, Griselda se arreglaba las orejas y se peinaba con cola. No sabía que los ojos le Lambert solo miraban a Carola, la vampira número uno de la clase, con su inagotable sed que en ocasiones no podía controlarse.

Ella se preguntaba:
-¿Por qué no se fija en el color de mi cabello? ¿O en mis garras largas y afiladas?- Decía con nostalgia
Y Sheldon el zombie contestaba:
-Quizás es porque él mira a otras féminas estilizadas. O no le gustan las chicas con garras.

martes, 30 de marzo de 2010

Ave de noche

Me dio por mirar a la ventana desde que te fuiste, Ave de noche; tu jaula está intacta y tus plumas vuelan cuando está triste el viento. Dejo una irse de esta habitación para que te haga regresar; Fugaz y efímero satélite que sin rumbo busca la ruta de tu vuelo sin retorno.

¿A dónde has ido Ave de noche? Tú que eras solitaria y sencilla; astro escarlata que recorre el pensamiento tuyo. Y el mío en ocasiones. Eres limpia y elegante, le llorabas al pasado. Enclenque y friolento invierno aquel en donde te acercaste a mis ojos. Yo sé que querías arrancármelos, devorar esa visión tuya tan natural y salvaje.

Ahora paso frío, inquieto de aquella ventana que se queda entreabierta. Añorando el ver pasar al espectro blanco, de ojos amarillos y garras mortales. Tu presencia que transforma la noche en suspiros largos y silenciosos. La impaciencia en premio, y el beso en sexo.

Ave de noche, da igual si no regresas, porque sé que nunca fuiste mía.