Del espacio nocturno, la libélula recorre el tiempo fabricando una sombra de línea recta. Retoca el espacio con su invisible vuelo, hace presente el remolino del agua y la obscuridad.
Por momentos suele detenerse a mirarse en el reflejo, de un relieve acuático que ya no existe.
La libélula marca con toques delgados, las ondas de los lagos por las noches.

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